Los avances tecnológicos no avisan, llegan e irrumpen para
quedarse.
Si me retrotraigo hacia la década de los 90 y recuerdo cómo
era todo podría decir que:
- había televisores a color, que la programación comenzaba a las diez de la mañana y finalizaba a las diez de la noche (para todo aquel que no tuviese la suerte de tener cable), pero todo esto era novedoso ya que la generación anterior debía, si quería ver algún canal (al principio solo el 7) sintonizar previamente el televisor para poder ver la programación, la cual era solo en blanco y negro
- si queríamos ver una película teníamos que ir a alquilarla y obviamente contar con un reproductor de VHS o un DVD.
- si queríamos jugar en nuestro tiempo libre, existía la consola SEGA y alguna que otra ATARI heredada
- si teníamos que entregar una monografía existía la máquina de escribir eléctrica y algunas computadoras con impresoras de matriz de punto
- y había algunos celulares conocidos comúnmente como “ladrillos”.
Actualmente contamos con televisores SMART que tienen
un sinfín de posibilidades de conectividad; existen servidores de películas para ver en cualquier tiempo
y lugar; hay consolas que permiten
jugar en línea y que reconocen los movimientos de los participantes sin tener
la necesidad de un joytick y existen netbook,
tablets y teléfonos inteligentes que en cualquier momento suplantan a la
computadora. Todo esto con conectividad WI-FI
y sin tantos cables.
A partir de esto me surge una pregunta… ¿estamos frente a
una evolución o una revolución?











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