Actualmente vivimos en una
época donde los cambios se dan de manera
vertiginosa y muchas veces no nos detenemos a reflexionar sobre los mismos.
Mi experiencia docente (escasos
dos años) no me permite realizar una comparación de cómo era desempeñarse como
profesor hace diez años atrás, pero sí he sido alumna y si comparo mis alumnos
actuales con mi rol de alumna de hace
diez años, observo varios aspectos a resaltar.
Antes, el docente impartía
el conocimiento. Él era el único que, cual narrador omnisciente, lo sabía todo.
Los alumnos se limitaban a responder largos cuestionarios sobre determinada
bibliografía señalada por el profesor y
esta solo se encontraba en formato papel que los alumnos debíamos buscar o
reservar en la biblioteca de la escuela.
Las computadoras solo se utilizaban en hora de informática, ya que eran
de escritorio, y las actividades que allí se realizaban eran propias de esa
materia (por ejemplo: saber utilizar el sistema DOS, reconocer las partes de
una computadora, la diferencia entre bits, mega bits…)
Actualmente, el docente no
es el único portador de conocimiento, los alumnos saben. Tienen el conocimiento
al alcance de sus manos. El docente sería como el trampolín o el andamio para
logra que el alumno incorpore el conocimiento.
Hay un término que sería
interesante mencionar y que actualmente se está escuchando mucho. Este aporta
una mirada diferente sobre el conocimiento y es el aprendizaje ubicuo. Este concepto
sintetiza una forma menos compartimentada de forjar las prácticas de
enseñanza –aprendizaje. Se produce conocimiento en todos lados y en cualquier
tiempo. Este término acuñado por Nicholas
Burbules refiere a que hay un aula
aumentada que el aprendizaje ya no está delimitado por un tiempo y un espacio.
Si bien este concepto está enmarcado por el modelo 1 a 1, sirve para
reflexionar sobre los modos de enseñanza.
Comparto el video sobre este tema.


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